Nota aclaratoria: Véase la primera entrada de esta serie, y aún mejor: el tercer libro de mis Hojas susurrantes.
El idiota de Gerardo Tort (II)
Es una pena que, por cuestiones de privacidad, ya no sea posible ver los videos que había subido a YouTube. El caso es que, en uno de ellos, había puesto a mi primo Gerardo como campeón.
Dado que me quedé sin profesión y, por ende, sin un trabajo decentemente remunerado a raíz del martirio que me infligieron mis padres, cierta vez, hace muchos años, fui a ver a Gerardo a su oficina a ver si, de casualidad, podía haber chamba para mí.
Reléanse los puntos 2 y 3 en mi anterior entrada y veamos cómo el idiota de mi primo los ejemplifica perfectamente…
En ese video, ahora invisible para la mayoría de los visitantes a mi canal de YouTube, había dicho, en 2009, que Gerardo me había salido con un consejo auténticamente psicótico cuando me vio sin trabajo. ¡Me dijo que por qué no me iba a luchar en la guerrilla de Chiapas!
Gerardo, como muchos criollos mexicanos de su generación, está completamente loco.
Júzguenlo ustedes mis lectores: En mi video había dicho que un cardiólogo jamás le aconsejaría a uno de sus pacientes con, digamos, un soplo en el corazón… que se fuera a la guerrilla chiapaneca ¡como la solución de su problema! Eso jamás de los jamases ha sucedido en la profesión médica. ¿Por qué entonces sucede a diario cuando uno trae a colación los problemas familiares con amigos, parientes y cercanos? Precisamente porque, como no me canso de reiterar, la gente se vuelve loca con este tema como con ningún otro.
Pero muy independientemente de la palabra escrita, en el video (ahora sólo accesible a un grupo selecto) se aprecia la víscera de mi alma. En el video me reí por la locura que, años antes, me había dicho Gerardo: aconsejarme ir a luchar por una causa por la que ni siquiera creía (cuando en realidad lo que quería era trabajo en la ciudad para salir de la pobreza). Por cierto, Gerardo ha sido productor de cine de varias películas y director de algunos episodios televisivos sobre el bicentenario de la independencia de México.
En pocas palabras, en el video le dije a mi primo (foto) que era un pendejo.
P.D.:
Sobre mis diferencias ideológicas y políticas con Gerardo no debo hablar acá. Baste decir que el haber aceptado empleos sobre la propaganda seudohistórica con la que la Secretaría de Educación Pública le ha lavado el cerebro a varias generaciones de criollos, así como haber producido un documental de propio cuño idealizando a un guerrillero mexicano, ubica a mi primo como un perfecto idiota latinoamericano, como dirían Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa en su famoso manual de 1996. O sin insultos, un Body-Snatched Pod por usar una metáfora cinematográfica precisamente (esa liga está en inglés; quienes no sepan ese idioma pueden leer otro de mis blogs, Nacionalismo criollo).




