Curiosamente, ahora que traduje al inglés algunas entradas de Hojas eliminadas (blog que también puedo llamar Hojas caídas) para Fallen Leaves, ¡más gente ha comentado allí en menos de un mes que en los años que he escrito aquí! La razón es simple: a pesar que el castellano es mi lengua materna, el mundo hispanohablante se encuentra mucho más dormido que el angloparlante.
El dilema en que me encuentro estriba en que es precisamente la autobiografía vindicativa el tema que más domino. No obstante, es otro de mis blogs, The West’s Darkest Hour, el que recibe la mayor cantidad de aplausos e incluso felicitaciones en Fallen Leaves por parte de la gente que conocí en blogs relacionados a los temas que toco en The West’s Darkest Hour.
¡Pero no soy experto en los temas raciales y nacionalistas que toco en The West’s Darkest Hour—lo soy en los temas de estas Hojas eliminadas!
Lo que más me molesta es que, en la versión de Hojas susurrantes que ahora está disponible a la venta, había prometido añadirle apostillas al libro a través de este blog. Pero ahora me percato que, psicológicamente hablando, es infinitamente más fácil escribir en el sitio que—como veo en mi página de estadísticas—es mucho más leído, frecuentado y a veces comentado.
Dicho de otra manera, es obvio que con el nuevo género literario que con Hojas susurrantes he querido inaugurar, me estoy adelantando a mi época. Así que, si en el futuro no cumplo a fondo mi promesa de añadirle montones de apostillas online a mi obra impresa (había tenido en mente muchas futuras entradas del tipo de esta o esta otra para Hojas eliminadas), es porque me encuentro ocupado en el foro donde, sin ser experto—oh ironía—, me encuentro recibiendo un eco mucho mayor.




